sábado, 9 de marzo de 2013

Análisis económico y social del legado de Hugo Chávez (Política, Economía. 1.317)

En el siguiente artículo analizaré el legado económico y social de los 14 años de "Revolución Bolivariana" tras el fallecimiento de Hugo Chávez, el artífice del "socialismo del Siglo XXI" y de la "Revolución Bolivariana".

Analizaré para ello, en qué ha basado sus políticas, cómo las ha podido llevar a cabo, qué medios ha empleado para ello, su sostenibilidad, y las consecuencias de las mismas sobre la sociedad:

A menudo, los defensores del régimen de Chávez presentan datos de crecimiento económico o mejoras sociales tales como mejora del empleo, crecimiento del PIB o reducción de la tasa de pobreza. Para poner en valor estos datos, es necesario analizar cómo se ha conseguido alcanzar esto, con qué medios, y por supuesto, compararlo con los países de su entorno para valorar también dicha gestión y mérito. Analizaremos tanto aspectos económicos como sociales y de la sociedad civil.

Empecemos analizando el PIB per capita de Venezuela desde la llegada al poder de Chávez (eliminaremos del cálculo el efecto inflación para hacerlos comparables y ver las ganancias reales). En 1998, se situaba en 1.809,3 bolívares por ciudadano, mientras que en 2012 alcanzó los 2.024,9 bolívares. 
Esto supone que la renta per capita en Venezuela creció a un ritmo del 0,81% anual durante su mandato. Es decir, que el nivel de vida de los venezolanos durante los 14 años de mandato de Chávez solo mejoró un 11,9%.
¿Pero qué es lo que ocurrió durante ese mismo periodo en las economías de sus países vecinos, en concreto con las menos socialistas y bolivarianas?

Pues la comparativa no deja en buen lugar a Venezuela, puesto que los ciudadanos de Chile vieron su renta crecer a ritmos del 2,87% anual, Colombia del 2,25%, Perú del 3,60% y Uruguay del 2,29% anual, es decir muy por encima de Venezuela. ¿Significa esto que Venezuela no ha crecido económicamente? No. Significa que toda la región ha visto crecer sus economías aprovechándose de la mayor globalización y auge económico y comercio en la región (entre ellos, con Europa, Asia, principalmente China...) y que las regiones más abiertas y con economías más liberales han visto crecer el bienestar de los ciudadanos en mayor medida.

Pero es que si realizamos la comparativa en dólares internacionales para aplicar la paridad del poder adquisitivo, la evolución se muestra más clara. En 1998, la renta per capita de los ciudadanos de Chile, Venezuela y Uruguay era prácticamente similar (9.295$-8.789$-8.315$), mientras que Colombia y Perú tenían una renta muy inferior, casi la mitad de renta per capita que Venezuela en el caso de Perú (5.886$ y 4.853$ respectivamente). En 2012, podemos observar como la renta per capita de Chile se ha prácticamente duplicado siendo ya cerca de un 40% superior a la de Venezuela, mientras que Uruguay, cuya renta era menor, ya es un 20% superior. Por su parte, Colombia y Perú, que partían en una situación muy inferior a Venezuela le han ido ganando fuertemente terreno situándose ya un 20% por debajo, destacando especialmente la mejora de Perú, como se puede observar en el siguiente cuadro (elaboración propia a partir de dato del FMI):


PaísRenta pc $ internacionales 1998Distancia con
Venezuela
Renta pc $ internacionales 2012Incremento
Renta pc
Distancia con
Venezuela
Chile9.295,85,8%18.354,197,4%38,6%
Colombia5.886,4-33,0%10.729,082,3%-19,0%
Peru4.853,6-44,8%10.679,2120,0%-19,4%
Uruguay8.315,1-5,4%15.839,590,5%19,6%
Venezuela8.789,10,0%13.241,850,7%0,0%


Pero también se puede observar dicha tendencia (cuadro inferior) con el PIB real de sus economías (ajustado a precios de 1999), donde mientras que Venezuela ha crecido 20 puntos porcentuales las economías más abiertas y libres han crecido entre 45 y 70 puntos porcentuales. Sólo en términos nominales (sin descontar la inflación), el crecimiento de su economía fue similar a sus vecinos. 




PIB real (índice 1999 = 100). Fuente: FMI

Veamos ahora una comparativa sobre la inflación. Para ver mejor la disparatada inflación venezolana y lo que ha supuesto, mostraré el gráfico sobre el nivel de precios con el deflactor del PIBEste deflactor resulta el índice más apropiado para medir la evolución de los precios de una Economía ya que está midiendo las variaciones de todos los bienes y servicios producidos en la economía en el periodo de referencia, a diferencia de otros indicadores, como el IPC, que sólo incluye una cesta representativa de los bienes y servicios consumidos por los hogares.

LATAM inflation
Nivel de Precios (PIB deflator, Index 1999 = 100). Fuente: FMI

Como se puede observar el crecimiento de sus precios ha sido disparatado aumentando en un 1.900% durante su mandato, al contrario que el resto de economías.

Y es que la inflación actual en Venezuela se sitúa en niveles cercanos al 30%, siendo la más alta del mundo, lo que supone que el coste de la vida se dispara para los ciudadanos, siendo los más afectados los más pobres, cuyos recursos son muchos más reducidos y ve cómo el precio de los productos básicos aumenta considerablemente año tras año, lo que dificulta y empobrece todavía más (haciéndolo a su vez más dependientes de las migajas asistenciales que le da el Estado,  lo que es perfecto para los políticos populistas, pese a las consecuencias que puedan tener dichas políticas para el conjunto y especialmente para el largo plazo).





















Una inflación que es provocada e intensificada por su política monetaria. En este sentido cabe destacar las constantes devaluaciones monetarias llevadas a cabo (la última hace pocas semanas y que supuso una pérdida de valor monetario del 32% al llevar el cambio del bolívar con el dólar de 4,3 unidades a 6,3). Estas devaluaciones implican un constante incremento del coste de la vida y de todos aquellos productos que son importados por el país (tanto para el consumo, lo que provoca menor consumo y escasez de muchos otros, como para la producción, que lleva a un incremento de costes empresariales, aumento de precios de venta para no incurrir en pérdidas o cierre de empresas y pérdida de empleos castigando a la industria y al tejido empresarial, y por tanto el futuro sostenible de la economía del país). Cabe destacar a este respecto que el 70% de los alimentos que consume son importados.
Baste observar para darse cuenta de la desaparición de la industria en el país (que nunca fue muy potente), cómo en 1999, el 76% de las exportaciones correspondían al petróleo, mientras que en 2012, el peso del petróleo en las exportaciones se incrementó al 96%.
Y es que desde la llegada al poder de Hugo Chávez, han cerrado (hasta mediados del 2012) 170.000 empresas de las 617.000 que había cuando llegó al poder (un 27%).

Este castigo al tejido empresarial se vio agravado por sus constantes expropiaciones, especialmente a partir del 2006, y su brutal intervencionismo, que le llevaba entre otras cosas a imponer controles de precios para que no se aumentaran los precios de los productos intentando luchar así contra la inflación que sus políticas provocaban. Pero como a lo largo de la historia (y siempre) se ha demostrado, imponer estos controles de precios aún provocan efectos más perniciosos que los que se quiere combatir (en lugar de atacar el problema de raíz y lo que provoca dicha inflación). Imponer dichos límites de precios a la venta provoca que  los negocios no puedan cubrir sus costes, (un producto te cuesta 5 y te obligan a venderlo a 4) obligándoles a vender por debajo de su rentabilidad, lo que provocará despidos, cierre de empresas (no les es rentable vender dichos productos) y desabastecimiento y escasez (al no ser rentable vender dichos productos, porque se pierde dinero se deja de producir/vender) lo que lleva al desabastecimiento en el mercado (desaparecen los productores-vendedores). 

Respecto a las expropiaciones cabe destacar los numerosos procesos de arbitraje internacional por el que las empresas afectadas reclaman al Estado bolivariano el pago de más de 20.000 millones de dólares en concepto de indemnizaciones (justiprecio).
















Y en cuanto a la escasez y desabastecimiento, está siendo una constante en Venezuela, y en productos de primera necesidad como alimentos y medicamentos, pero también en energía, con constantes cortes de luz y agua, algo que padecen y saben de primera mano sus ciudadanos (aquí un video de ejemplo de lo que está ocurriendo). Y esto es algo que también los pobres sufren en mayor intensidad.

Pero hay otra consecuencia muy negativa de este control de precios y devaluaciones con control de cambios, que es el surgimiento y la intensificación del mercado negro, donde el dólar se negocia a niveles casi cuatro veces superiores a los límites impuestos por Chávez para poder obtener los productos básicos escasos, lo que por tanto encarece aún más la vida (y el bienestar) de la población (es lo que tiene estar de espaldas al mercado libre). Y esta situación y reciente devaluación ya se venía venir y advertía por la mala situación de las cuentas públicas.

De esta manera, su economía sigue deteriorándose, siendo un importante lastre (con graves consecuencias a medio plazo) para el bienestar del ciudadano. Pero en su conjunto, y como he comentado previamente, es muy destacable el crecimiento general del que ha disfrutado Latinoamérica en estos años (no vistos desde hace muchas décadas), y fruto de esa mayor riqueza y poder adquisitivo de la gente, se han producido mejoras tanto a nivel económico como a nivel social (pobreza, empleo, alfabetización, esperanza de vida...), característica común en toda la región, y no solo en Venezuela, que aún así ha visto crecer el bienestar de sus ciudadanos a menor ritmo que las regiones menos "bolivarianas y socialistas".

Pero si este hecho es muy importante tenerlo presente, más importante aún es el hecho de cómo se ha producido este crecimiento. Y es que a diferencia del resto de países comparados (cuyas mejoras han provenido del mayor intercambio comercial, la industria interior...en definitiva, de una economía mucho más sostenible y competitiva), el crecimiento de Venezuela ha  estado respaldado por los ingentes recursos provenientes del petróleo y que le han permitido generar unos ingresos no vistos ni de lejos en toda su historia. 

Como he comentado previamente, Venezuela ha ido destruyendo el tejido industrial y empresarial del país, en constante declive y con una competitividad muy reducida, lo que ha llevado a que el peso casi absoluto de las exportaciones del país provengan del petróleo (el 96% del total frente al 76% de 1999), lo que le hace totalmente dependiente del mismo (curiosamente para eso sí son muy capitalistas).

Esto ha supuesto que el petróleo lo suponga todo para Venezuela. Afortunadamente, y para mostrar en qué ha basado su crecimiento Venezuela, basta observar cómo ha variado el precio del petróleo desde su llegada al poder. Si en 1998, el precio del petróleo cotizaba alrededor de los 10$ por barril (hecho fundamental para que llegara al poder), actualmente se sitúa sobre los 100$ (habiendo alcanzado precios aún mucho mayores en años previos). Es decir, que el precio del petróleo durante su mandato ha experimentado alzas del 900%!!! a día de hoy. 

No hace falta imaginar lo que ha supuesto esto en las arcas del Estado, siendo absolutamente clave en el crecimiento del país y sus finanzas. Chávez vio un filón de oro en el petróleo, lo que le llevó a nacionalizar la principal petrolera del país (PDVSA), contando a partir de entonces con una espectacular fuente de ingresos para llevar a cabo todo su programa populista de subsidios y de compra de voluntades para obtener así una sólida base de apoyo electoral. De ahí provienen las mejoras realizadas en educación, infraestucturas o educación, y por tanto de la reducción del índice de pobreza o del crecimiento del PIB (aunque como he comentado antes de solo un 11,9% en términos reales). Y es que el petróleo prácticamente suponía el 50% de los ingresos del Estado. 

Por lo que no es difícil deducir que estos descomunales ingresos permitieron reducir el índice de pobreza del país de casi el 50% en el año 1998 a algo por debajo del 30% en 2011, aunque nuevamente de manera similar o en peor comparativa que sus vecinos pese a su espectacular riqueza y capacidad de generación de ingresos (mientras que sus vecinos no han tenido la necesidad de dichos recursos o de llevar a cabo expropiaciones).


En consecuencia, la valoración positiva que algunos intentan ver en su gestión económica se torna en gran fracaso cuando ha sido incapaz de incrementar en gran medida el nivel de vida de los venezolanos pese al espectacular crecimiento económico de toda la región de América Latina y pese a los antaño inimaginables ingresos provenientes del petróleo, enterrando además toda su capacidad de crecimiento estable y futuro con su continuo intervencionismo y destrucción del tejido empresarial e industrial, creando un país no de propietarios con recursos, sino de dependientes.

En definitiva, Venezuela ha sustentado su política económica y social en una combinanción de petróleo, subvenciones, endeudamiento y déficits y devaluaciones, haciéndolo posible mientras el precio del petróleo se mantuviera muy elevado o su producción de petróleo, pero que ni a precios actuales es capaz de sostenerse.

Y es que la nacionalización del petróleo ha llevado a lo que siempre ocurre sin remisión (Argentina es otro buen ejemplo). La empresa pública deja de ser eficiente, deja de invertir capital en la compañía (la descapitaliza y los recursos generados son desviados en su inmensa mayoría a otros propósitos), por lo que su producción se resiente, especialmente su producción futura, como ya se ve.
Desde que el Gobierno tomó el control de PDVSA, la producción de crudo no ha dejado de caer en Venezuela, al pasar de 3,2 millones de barriles diarios en 2001 a poco más de 2 millones en 2011 (una caída del 25% incluso por debajo de la cuota que asigna la OPEC). Esta reducción se ha visto compensada, únicamente, por el alza de precios que ha experimentado el petróleo durante este período.

 
 
 
Chávez no ha podido gestionarla peor, exprimiendo la gallina de los huevos de oro (este artículo es interesante al respecto de cómo la ha dejado). Un ejemplo de esta gestión fue el despido de 20.000 trabajadores cuando la nacionalizó por una huelga (de los 40.000 trabajadores que había). ¿Qué diría toda esa gente que le apoya si eso lo hiciera un partido en su país?. Y una vez despedidos, multiplicó por casi tres la contratación hasta situarla en 100.000-110.000 trabajadores hoy, colocados a dedo (muchos de ellos sin formación alguna), lo que ha hecho ganarse su apoyo y de qué manera.

Por tanto, durante el mandato de Chávez la petrolera ha sido sistemáticamente explotada para obtener el dinero con el que financiar los proyectos de la revolución bolivariana, una decisión política respetable siempre que su “expolio” de PDVSA no signifique dejar a la compañía sin recursos para que esta pueda seguir explorando y explotando nuevos yacimientos futuros. La pésima gestión y la enorme ineficiencia desde el ámbito público ha llevado a la empresa a enormes números rojos y un crecimiento espectacular de su deuda.

Los recursos fueron dilapidados no solamente en crear una socidad asistencialista-clientelar y dependiente (solo redistribuye, en lugar de crear riqueza y las bases de una socidad próspera y autosuficiente), sino que ha desviado sus recursos en inflar las cuentas bancarias de una nueva clase privilegiada y afín (ya no digamos para él mismo y su propia familia, con una fortuna superior ya en 2010 a los 2.000 millones). ¿Cómo reaccionarían aquí los que le alabar si ese robo de recursos y propiedades la realizara el partido de turno en el poder?

Además se ha dilapidado en financiar dicha revolución no solo en Venezuela (ha armado y entrenado por lo menos a 25.000 milicianos para defender la revolución) sino también por toda Sudamérica, (partidos políticos, gobiernos y guerrillas) regalando petróleo a Bolivia, Ecuador o Nicaragua y destacando sobremanera Cuba (en 2010 Venezuela representó entre el 20 % y el 22 % del PIB cubano), sin cuya ayuda dejaría aún más expuesta y en situación de quiebra a la desolada y comunista economía cubana.

Así, el Instituto de Estudios Cubanos de la Universidad de Miami ha calculado el costo anual de esos servicios que Cuba le prestaba a Chávez: diez mil millones de dólares, incluidos 115 000 barriles diarios de petróleo que llegan a la Isla para consumo y reventa. Otro cálculo, el del Dr. Carmelo Mesa Lago, padre de la cubanología, lo eleva a trece mil millones de dólares anuales: más del doble del subsidio soviético en la era de mayor esplendor.

Es increible por tanto, como a pesar de que en el periodo Chavista, se hayan obtenido unos 800.000 millones de $ americanos por la venta de petróleo (de la que por cierto la mayor parte ha sido vendida al maldito y enemigo imperialista EE.UU., muy congruente), la PDSVA necesita endeudarse y haya disparado su deuda auditada oficial hasta los 40.026.000.000 dólares americanos (en 1.998 era de 7.102.000.000 dólares lo que supone aumentar la deuda en casi un 500%), e incluso así ha seguido reduciendo su inversión y producción haciendo cada vez más necesario la inversión y capital extranjero (está empezando a comprar petróleo fuera para cumplir con sus necesidades), al que no hace otra cosa que alejar y amenazar.

¿A qué ha llevado toda esta política populista y "revolucionaria" (aquí una muy recomendable entrevista que revela de manera detallado y con múltiples ejemplos cómo funciona y en qué consiste la Revolución bolivariana?) A unos niveles de deuda, de gasto y de déficit disparados e insostenibles (¿dónde estaría sin el petróleo, y con los mismos recursos que otros países vecinos?). ¿Qué no sería del país sin este recurso? (cuyo precio se ha multiplicado por 900 desde su llegada al poder? (de cotizar a menos de 10$ a cotizar a más de 100$, lo que ha supuesto espectaculares ingresos para las arcas del Estado generando centenares de millones de $).

Durante su mandato, el déficit público se disparó hasta tasas récord, llegando a superar el 15% del PIB en 2012, si bien otras estimaciones lo elevan al 17% al contabilizar otro tipo de gastos que no son tenidos en cuenta por el Gobierno.

De esta manera, el déficit público ronda ya el 60% del PIB según datos oficiales (se ha incrementado el triple en solo 6 años), pero que superaría el 100% si se consideran la deuda de PDVSA y el coste de las nacionalizaciones empresariales comentadas antes.
























Este espectacular deterioro de las cuentas públicas fue el causante de las continuas devaluaciones llevadas a cabo (comentada anteriormente), que busca el fortalecimiento de la posición fiscal y la disminución de las emisiones de bonos de deuda, y por supuesto, seguir pagando las prebendas entre la población para asegurarse su base electoral ya que al vender su petróleo en dólares, una devaluación le permite incrementar el flujo de dinero en moneda local (bolívar) para facilitar a corto plazo el pago de voluntades (sin base sostenible).

Una situación fiscal que llevará a nuevas subidas de impuestos para hacer frente al creciente déficit y endeudamiento.

E íntimamente relacionada y que explican el deterioro de la situación económica en el país y la destrucción del tejido empresarial son las  constantes restricciones a las libertades económicas.

Veamos varias ejemplos:

-Incremento de la burocracia (que implica más impuestos y costes de apertura de negocios en tiempo y dinero), reflejándose en la duplicación de ministerios por parte del Gobierno.












-Dificultad para emprender, donde ocupó con datos del 2011 el puesto 177 de 183 respecto a las condiciones propicias par emprender, poniendo de manifiesto las dificultades para emprender en el país, y la destrucción del tejido empresarial llevada a cabo.


















-Drástica reducción del Intercambio comercial. El comercio con el resto de países de la región se ha hundido, siendo un buen ejemplo el dato con su país vecino, Colombia.


















-Índice de pobreza en Latinoamérica. (Vía Diego Sanchez) Se muestra nuevamente cómo los países menos abiertos son los más pobres de la región, entre ellos Venezuela pese a que su riqueza potencial es mucho mayor (precisamente son los países gobernados por el "socialismo del Siglo XXI) los 3 últimos del ranking.













-Índice de Miseria. Según el índice mundial elaborado por The Economist (y que engloba las variables de evolución de precios y empleo), Venezuela se situaría como el segundo país más mísero del mundo tras Macedonia:


















-Índice de libertad económica. El instituto Frasier de Canadá, en su prestigioso índice mundial de libertad económica 2012 situó a Venezuela como la última entre los 144 países del Estudio.

-Estudio internacional de derechos de propiedad de Venezuela. Venezuela se sitúa en el puesto 128 de 130 países que incluye el ranking del Observatorio de Derechos de Propiedad. Se muestra además que los más afectados son los pequeños y medianos propietarios (y en el caso de tierras expropiadas, el 70% no eran latifundios).

Otro importante punto a considerar de la herencia que deja Chávez es la espectacular e incontrolada violencia del país, que lo convierte en el segundo país con más homicidios del mundo (solo por detrás de Honduras) y por delante de países como Iraq. De esta manera, en 2012, 21.692 personas murieron por homicidio (un 382%!!! más que en 1998 cuando llegó al poder), o lo que es lo mismo, una media de 60 asesinatos al día!!, según cifras aportadas por el propio Observatorio Venezolano de la Violencia. Cabe destacar que el propio gobierno (en una nueva muestra de transparencia y democracia) prohibió hace 9 años difundir información oficial sobre la criminalidad y la violencia. Y este elemento también es sufrido en mayor medida por los pobres, victimas de esta ola de crímenes.



Esta violencia está relacionada también con la cercanía del régimen de Chávez con el narco-terrorismo de las FARC, habiéndose convertido así Venezuela en un centro neurológico para el tráfico de drogas:


La destrucción de las instituciones en Venezuela, de su gobernabilidad, y del poder judicial causado por la revolución bolivariana ha facilitado el surgimiento de las redes de la delincuencia organizada en todos los niveles dentro del gobierno de Chávez.

Esto le permite llevar a cabo todos sus propósitos (expropiaciones, abusos de poder...). Pues es fácil controlando también al poder judicial.

Y es que es todos los jueces nombrados desde 2008 llegaron a su puesto sin concurso de oposición, sino siendo asignados por el gobierno (de los 1.914 jueces del 2012, en 2010 se nombraron 1.419, un 77%, como confirma la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia). De esta manera, la politización de la Justicia venezolana ha permitido la persecución política de diferentes opositores al régimen. Chávez ha eliminado así toda separación constitucional de poderes. Controla la Asamblea Nacional, El tribunal Supremo de Justicia, la Fiscalía General de la República, y el Consejo Nacional Electoral (CNE).Y todo ello, tras reescribir la Constitución en 1999, que por otra parte, se ha saltado continuamente. 
















La consecuencia de esto, se deja notar en la corrupción, y es que como indica Transparency International, es el país más corrupto de América Latina estando en el puesto 165 de 174 países en el ranking 2012. Una corrupción sistemática que no para de crecer y presente en todo el aparato de poder.  De hecho son frecuentes los casos de corrupción incluyendo a los padres y los cinco hermanos de Hugo Chávez (este artículo resume lo que ha ocurrido con la familia).

Y este dominio y unificación del poder, provoca como no puede ser de otra manera, el recorte continuado de las libertades civiles, con un constante acoso a la libertad de expresión e información, con el cierre masivo de emisoras de radio y TV (solo en 2012 se cerraron 34), como Radio Caracas Televisión, la más antigua del país, para luego otorgar su espectro radioeléctrico a unas nuevas emisoras comunitarias que serían coordinadas y gestionadas desde el poder Ejecutivo y a su vez, atacar por distintas vías (incluyendo la violencia física) a todo medio que opine en contra del régimen, lo que ha llevado a reducir cualquier resistencia, para o bien hacerle el juego, o bien mantenerse pasivos (salvo excepciones como Globovisión, que fue acosada financieramente para intentar silenciarla). Los abusos del poder no han pasado desapercibidos a nivel internacional y la propia Sociedad Interamericana de la Prensa (SIP) ha ratificado el “carácter totalitario del gobierno venezolano que encabeza el presidente Hugo Chávez”. Además, la SIP sumó a Venezuela a los países que sufren “un patrón de adversidades comunes a manos de presidentes arbitrarios e intolerantes que buscan acallar a la prensa crítica”.
Es curioso también observar como su insulto favorito para todo aquél que no está de acuerdo con él es acusado de golpista, olvidándose que él mismo realizó un golpe de Estado (fallido) en 1.992, que por cierto dejó más de 20 muertos y decenas de heridos (otro buen ejemplo de su talante democrático).

La propia Human Rights Watch denuncia la fuerte concentración y abuso de poder producida durante el gobierno de Chávez y su abierta erosión de los derechos humanos fundamentales, rechazando a los examinadores de estos derechos. Es destacable en este aspecto cómo Chávez manifestó su repudio al sistema interamericano de protección de los derechos humanos, iniciando su salida del sistema.

¿Por tanto, que consecuencias conllevan las faltas de libertades económicas y civiles? Pues presos políticos, exiliados y emigraciones fuera de Venezuela que superan de largo el medio millón por motivos ideológicos (persecuciones y amenazas a personas contrarias al régimen) y económicos (empresarios y ciudadanos), con una amplia fuga de cerebros tanto de personal cualificado como de científicos.

En conclusión, hay que recordar a Hugo Chávez como un enemigo de la democracia (primero mediante un fallido golpe de Estado) y luego mediante su destrucción desde su interior (con continuos ataques y restricciones a la libertad de prensa, sin independencia judicial, con acoso incluyendo la violencia a sus opositores...); un pésimo gestor económico que desperdició los recursos de uno de los países más ricos para desarrollar una sociedad libre y próspera, acabando con la iniciativa privada y la industria, creando una sociedad dependiente (con una situación venidera muy dificil e inestable); un militarista que desarrolló un Estado policial y que fragmentó y enfrentó a la sociedad convirtiéndola en uno de los países más violentos del mundo; en definitiva, un enemigo de la libertad cuyo último fin era mantenerse en el poder a costa de dilapidar la riqueza del país hipotecando el futuro de su pueblo en beneficio propio.

Y por tanto no debiera ser considerado un modelo para nadie.  (Cómo ha cambiado el cuento desde esta gráfica entrevista en 1.998 antes de llegar al poder!).





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